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viernes, 28 de diciembre de 2018

Reflexión sobre un tema controvertido: ¿Niños/as en escuelas ordinarias o no?

A lo largo del Blog se ha abordado el tema de un niño/a con diversidad funcional en el aula, pero en un aula ordinaria. Se lleva años tratando de analizar qué debería ser mejor para esta persona y su desarrollo social, afectivo, entre otros.


¿En qué posición os encontrais vosotros/as?

Os dejo aquí un artículo publicado por el periódico digital eldiario.es donde observareis la controversia anteriormente comentada. Una vez terminada la lectura del artículo señalaré algunas frases de interés y mi opinión al respecto.


Qué está fallando en la integración de alumnos con discapacidad  

"Si queremos que todos aprendan lo mismo, en el mismo tiempo, en el mismo lugar y de la misma manera... no puede ser". 

Cuando se pregunta a los profesionales del sector sobre la integración educativa de los niños con necesidades educativas especiales (NEE), abren el arco para argumentar por qué deben estar escolarizados en los centros ordinarios junto al resto de los niños. 

"Cada alumno tiene diferencias específicas", explica María Antonia Casanova, directora del Instituto Superior de Promoción Educativa. "A los inmigrantes, por ejemplo, no se les escolariza por país, lengua o religión". Pues a los niños con diversidad funcional tampoco. Algo así querían padres de dos colegios de Málaga y Pontevedra recientemente, que pusieron a sus hijos en huelga para forzar el traslado de dos menores con una discapacidad. En Andalucía lo consiguieron, en Galicia no.


La ley ya lo contempla así desde hace 25 años. La apuesta por la educación inclusiva va más allá de la integración de las NEE. "La inclusión supone partir de que todos tenemos diferencias y que estas son valiosas. Debemos estar todos juntos, sin mundos aparte, y dar a todos lo mismo para que se puedan desarrollar", opina Ana Cobos, presidenta de Copoe, la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España. "Los niños deben aprender lo mismo que el resto. Antes se pensaba que debían tener un currículum distinto, pero van a vivir en la misma sociedad que todos y deben aprender lo mismo, aunque sea a su nivel", corrobora María José León Guerrero, catedrática de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de Granada. La normativa contempla que estos menores pueden estar escolarizados hasta los 21 años en Secundaria.
El 80% de los niños con necesidades educativas especiales están integrados en el sistema ordinario. Para el 20% restante, los casos más graves, quedan, de momento al menos, los centros de educación especial (CEE). Centros que para algunos deberían dejar de existir. "España ha firmado en mayo de 2008 la convención de la ONU al respecto y estos centros especiales ni se contemplan", explica Casanova. En Italia el gobierno cerró estos centros de un curso para otro e integró a los alumnos en colegios ordinarios y el sistema educativo no se derrumbó.

Menos apoyos por la crisis

Otra cosa es que actualmente se estén dedicando los recursos necesarios a la integración. Los niños con NEE necesitan ciertos apoyos en los colegios, en forma de profesores o de aulas de refuerzo, que en general están pero en los últimos años han retrocedido como consecuencia de la crisis, según denuncian los profesionales. La partida dedicada a educación compensatoria ha prácticamente desaparecido de los Presupuestos Generales del Estado. Los sindicatos llevan años alertando de esto. En cinco años se han eliminado unos 35.000 profesores del sistema y los apoyos se han visto especialmente perjudicados, afirman. "El tutor de una clase no puede desaparecer, pero los de apoyo en ocasiones sí se han ido", explica Casanova. Cobos sin embargo sostiene que "podríamos estar mejor, pero en la educación especial no se escatima".

¿Están bien atendidos los menores con NEE en estos centros? Esta falta de atención es la que, supuestamente, provocó los incidentes en los colegios de Málaga y Pontevedra. Eso denuncia Carmen Fernández, de la Fundació Gerard, que lleva uno de los casos. "Nos encontramos muchas veces con que la mala praxis de la escuela está generando problemas con alumnos con NEE. El problema no es el alumno, sino el abordaje de esta educación", sostiene.

Generalizar es siempre complicado, pero los profesionales consultados creen que mayoritariamente sí hay buena atención. Normalmente los niños están en clase con sus compañeros y de vez en cuando reciben el apoyo de un segundo maestro. En ocasiones son ellos los que salen a una clase de refuerzo. Y en última instancia están escolarizados en un centro normal pero en un aula específica. Esta última modalidad presenta la ventaja de que se puede trabajar con el menor de una manera más personalizada (tienen un máximo de seis alumnos) y que en determinados momentos (recreos, excursiones) socializan con sus compañeros.

Demasiados alumnos por clase

Un problema que destaca Cobos son las altas ratios de alumnos por clase, que impiden en ocasiones atender a los menores. Manejar a 25 niños por aula en Primaria y hasta 33 en Secundaria es todo un reto para cualquier maestro.

Un posible problema con la integración de niños con NEE es qué ocurre cuando los servicios de orientación del centro opinan que el menor en cuestión debería cambiarse a un colegio de educación especial pero la familia se niega. No es habitual, sin embargo. "Normalmente no se produce [que la familia y el equipo de orientación discrepen] porque la familia está viendo que necesita más atención", explica Cobos. Pero, ¿y si ocurre, como podría ser el caso de Pontevedra? "Atendiendo a los derechos fundamentales, el derecho a la educación del menor está por encima del de la familia a decidir por él. Si se le priva de la atención educativa que está necesitando el inspector puede decidir", añade.

En cualquier caso no es la letra ni el espíritu de la ley. Como dice Casanova, con la escolarización ordinaria "la socialización del niño es mucho mejor, el desarrollo afectivo es mejor y los demás conocemos a estas personas y sabemos que sirven para muchas cosas. Que tienen una discapacidad, pero tienen otras capacidades y hacen algunas cosas mejor que nosotros".

 

A destacar las siguientes ideas:

"Cada alumno tiene diferencias específicas"

"La inclusión supone partir de que todos tenemos diferencias y que estas son valiosas. Debemos estar todos juntos, sin mundos aparte, y dar a todos lo mismo para que se puedan desarrollar"

"Los niños deben aprender lo mismo que el resto. Antes se pensaba que debían tener un currículum distinto, pero van a vivir en la misma sociedad que todos y deben aprender lo mismo, aunque sea a su nivel"
En mi humilde opinión considero que las personas con diversidad funcional deben de acudir a un centro ordinario, con personas diversas. Es decir, todos somos personas con características diferentes y no por ello vivimos separados, sino convivimos. Esta convivencia nos aporta experiencias y valores a nuestra personalidad, que a medida que vamos creciendo nos damos cuenta y las valoramos positivamente.

Como afirma Ana Cobos en el artículo del periódico, vivimos en una sociedas todos juntos, mejor dicho, convivimos. ¿Porqué se debe separar a las personas si todos somos personas? 

Lo que se debe hacer es adaptar el currículum, materiales y centros para personas con características diversas. E incluso, ampliar la plantilla de docentes y profesionales para atender a todas las necesidades. ¿No estamos en una sociedad que busca una enseñanza individualizada?

Daros un momento para pensar.
Es el momento de cambio.
De aprender de las experiencias y de los demás.
De convivir.
De ser, personas.


Imagen 1
 


 

 

Bibliografía


Claves para favorecer la inclusión de un niño/a con ceguera o baja visión en el aula

Seguro que tenéis una predisposición a ayudar y favorecer el clima del aula y la inclusión de tu alumno o alumna en el aula, por ello, te facilito claves de actuación que son muy útiles ante estas situaciones:

Respecto a los aspectos organizativos y espaciales:
  1. La organización de los elementos materiales y espaciales debe ser fija y estable.
  2. Debe explicarse al alumno su ubicación y ayudarle en su comprobación, al igual que debe garantizarse un orden permanente por parte de sus compañeros.
  3. El puesto escolar que se le asigne debe ser suficientemente espacioso y amplio que pueda dar cabida a sus materiales didácticos (textos braille más voluminosos) y a sus recursos técnicos (PC hablado, Braille hablado), ópticos (auxiliares ópticos) y ergonómicos (atril o mesa elevable).
  4. Su ubicación en el aula debe responder a criterios de accesibilidad.
  5. En muchas ocasiones hay que modificar las condiciones del centro, eliminando obstáculos. En el caso concreto del aula, hay que evitar que las carteras, mochilas y carpetas estén tiradas en los pasillos de la clase.
Respecto a las actitudes del profesorado y compañeros/as:

  1. El profesor debe mostrar siempre el aula al alumno ciego, acompañándole y explicándole los lugares, espacios, objetos y muebles existentes, indicando su ubicación espacial exacta y permitiéndole hacer comprobaciones.
  2. Tanto el profesor como el resto de los compañeros deben permitir que el alumno ciego explore sus caras y sus características físicas, a fin de que pueda hacerse una imagen mental de cómo son. La voz no proporciona información de los aspectos somáticos de las personas.
  3. Cuando alguna persona del centro se dirija al niño invidente debe evitarse la formulación de la pregunta típica ¿sabes quién soy?. Crea mucha ansiedad al principio y sobre todo en condiciones de tumulto o murmullos donde el ciego no puede hacer una buena discriminación auditiva. Al acercarse a su lado es necesario hacer una presentación verbal. indicando quiénes somos; es probable que con el tiempo sea el mismo niño el que nos diga que ya nos conoce por la voz.
  4. Cuando se presenten contenidos a través de medios visuales, aunque sea la pizarra, es preciso verbalizar y/o hacer descripciones claras de lo que se expone, evitando el visocentrismo al que estamos acostumbrados.
  5. Siempre que el profesor tenga que dirigirse a un grupo, actividad o situación, debe hacerlo por su nombre, utilizando referencias concretas y evitando gestos como únicas indicaciones pues el alumno ciego no percibiría datos suficientes que le informasen sobre el ambiente. Cuando decimos "tú, ven aquí" o "los de aquella mesa, ¡que se callen!" estamos proporcionando una información imprecisa y no referencial para el alumno ciego.
  6. Igualmente, el profesor debe habituarse y acostumbrar a los compañeros de que cuando quiera que el alumno ciego se dirija a un lugar determinado, debe llamarle por su nombre y darle pistas auditivas o espaciales que le ayuden a localizar el lugar, marcándole verbalmente la dirección e indicándole (sobre todo al principio) el itinerario y los obstáculos: Ej. Ven hasta mí; estoy junto a la ventana, a tu izquierda. Puedes venir en línea recta pues no hay nada por el medio.
  7. No se deben manifestar atenciones especiales ni actitudes compasivas ni de sobreprotección sino que deben promoverse actitudes de cooperación, colaboración y aceptación. Para ello, pueden utilizarse agrupamientos flexibles (trabajo en equipo, trabajo cooperativo) por ejemplo.





Bibliografía


jueves, 27 de diciembre de 2018

Os presento a Diego



Os preguntareis...¿Quién es Diego? 

 A veces es mejor mostrarlo que contarlo, es una gran oportunidad conocerlo:


Diego es un niño con ceguera que estudia en un colegio en la etapa de educación primaria, se encuentra en una situación habitual en el aula: hacer una redacción.

Él es un ejemplo de cómo se ha de normalizar las diferentes situaciones con personas con diversidad funcional, cómo el tiene las mismas capacidades que cualquier otro niño/a de su clase.

El docente debe:
  • Valorar su gran capacidad creativa.

  • La autonomía.
  • Valentía.
  • Esfuerzo.
  • Inquietud.
  • Inteligencia. 
Si os fijais en el vídeo, se observa como los compañeros y compañeras respetan, valoran y acompañan a Diego en su día a día, incluyéndolo en las actividades y tiempo de ocio. De esta manera, se debe fomentar esa actitud y comportamiento no sólo en clase, sino también fuera de esta.

¿Cómo puede el docente fomentar estas actitudes y relaciones? ¿Cómo se envuelve la personas con diversidad funcional en el aula?

El docente debe plantearse cuestiones como:  

¿Son los alumnos con diversidad funcional compañeros/as de los demás o no intervienen? ¿están o co-están? ¿participan en actividades planificadas, pero con menor protagonismo y no en actividades espontáneas o de juego? ¿su integración grupal es más física que social, más institucional o estructurada que natural?

Todas estas cuestiones son de las que se deduce la importancia de su integración en el grupo, las necesidades y las oportunidades para ello. 

Pero en este sentido, todo profesor debe plantearse y hacerlo a su vez también con los alumnos/as en un primer momento, una vez entre en el aula a convivir una persona con diversidad funcional preguntas como: 

¿Qué conocimientos se tiene sobre una persona con diversidad funcional? ¿Qué actitudes se tienen en el aula? ¿Cómo son las relaciones en la clase y sus normas al respecto?

Educar es hacerlo para todos y cada uno de los alumnos, teniendo en cuenta, tanto sus individualidades, como sus aspectos contextuales y sociales; en esa diversidad, el niño con diversidad funcional, es uno más de la misma. 


Bibliografía


Información recuperada de: http://riberdis.cedd.net/handle/11181/4401


Educación inclusiva o inclusión educativa

Otro término importante a conocer en este proceso de aprendizaje que estamos haciendo tu y yo es el siguiente:

¿Qué significa inclusión educativa?


La UNESCO define la educación inclusiva en su documento conceptual así: 
La inclusión se ve como el proceso de identificar y responder a la diversidad de las necesidades de todos los estudiantes a través de la mayor participación en el aprendizaje, las culturas y las comunidades, y reduciendo la exclusión en la educación. Involucra cambios y modificaciones en contenidos, aproximaciones, estructuras y estrategias, con una visión común que incluye a todos los niño/as del rango de edad apropiado y la convicción de que es la responsabilidad del sistema regular, educar a todos los niño/as.

Se basa en el principio de que cada niño/a tiene características, intereses, capacidades y necesidades de aprendizaje distintos y deben ser los sistemas educativos los que están diseñados, y los programas educativos puestos en marcha, teniendo en cuenta la amplia diversidad de dichas características y necesidades.

                                   
                                    La educación es un derecho, no un privilegio.

 
La educación inclusiva es una aproximación estratégica diseñada para facilitar el aprendizaje exitoso para todos los niño/as y jóvenes. Hace referencia a metas comunes para disminuir y superar todo tipo de exclusión desde una perspectiva del derecho humano a una educación; tiene que ver con acceso, participación y aprendizaje exitoso en una educación de calidad para todos.

Tiene que ver con remover todas las barreras para el aprendizaje, y facilitar la participación de todos los estudiantes vulnerables a la exclusión y la marginalización.


Inclusión significa posibilitar a todos los estudiantes a participar de lleno en la vida y el trabajo dentro de las comunidades, sin importar sus necesidades. Es el proceso de mayor participación de los estudiantes en el colegio y la reducción de la exclusión de las culturas, el currículo y la comunidad de los colegios locales.

La inclusión se ve más como un enfoque de la educación que como un conjunto de técnicas educativas. 



Nuevos valores para enseñar,
nuevos valores para aprender,
demostremos a los demás
nuestra fuerza,
nuestra empatía,
por nosotros y por las personas,
sólo es:
cuestión de actitud.
🔛




Bibliografía